Un artículo de The Conversation, difundido por radiocable.com, analiza si el agotamiento de recursos es una amenaza real o un alarmismo superado. La Universidad Autónoma de Madrid participa en el análisis.
La preocupación por el agotamiento de los recursos naturales ha vuelto al centro del debate económico y ambiental. Un artículo firmado por Pablo Aguirre Carmona, de la Universidad Autónoma de Madrid, y publicado en The Conversation, analiza si la escasez de recursos es una amenaza real para la supervivencia humana o un temor superado. La información ha sido difundida por radiocable.com.
El texto recuerda que a mediados del siglo XX la humanidad empezó a plantearse que los recursos del planeta fueran finitos. En 1968, el libro The Population Bomb del biólogo Paul Ehrlich popularizó el debate. Poco después, en 1972, el informe The limits to growth, de Donella Meadows y su equipo del MIT, advirtió de un posible declive abrupto si la población y la economía seguían creciendo sin control.
Sin embargo, el informe de Meadows recibió críticas y muchos economistas lo consideraron alarmista. Desde entonces, se impuso una predicción optimista: la tecnología permitirá sustituir cualquier recurso que se agote por otro más abundante. La idea es que podrá escasear un recurso, pero no todos en conjunto. La economía de los recursos naturales asume que el precio de mercado guiará la gestión óptima.
El artículo señala que la economía ambiental sí acepta que el deterioro medioambiental importa, con daños valorables en dinero. Desde 2009, el concepto de límites planetarios de Johan Rockström y el Stockholm Resilience Centre marca el punto de partida para hablar de sostenibilidad. Consiste en nueve problemas ambientales con umbrales que no deberían superarse. En 2025 ya se habían traspasado siete.
El autor aboga por abordar la cuestión desde la economía ecológica o bioneconomía, en lugar del enfoque tradicional. La información, avanzada por radiocable.com, subraya que el deterioro ambiental está sobre la mesa y que la sociedad es consciente del problema.

