Torrelaguna, la villa medieval de Madrid protegida desde 1974 y aún sin masificar

Torrelaguna, a 61 km de Madrid, conserva su trazado medieval y está declarada Conjunto Histórico-Artístico desde 1974. Sigue fuera de las rutas más concurridas.

Cristina Domingo
Cristina Domingo
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Torrelaguna conserva su trazado medieval y está declarada Conjunto Histórico-Artístico desde 1974. A 61 kilómetros de la capital, sigue fuera de las rutas turísticas más concurridas.

La Comunidad de Madrid tiene un buen puñado de pueblos con castillo, murallas o plazas porticadas que cada fin de semana se llenan de visitantes. Entre ellos hay una villa medieval que mantiene buena parte de su trazado original, figura en los catálogos oficiales de patrimonio desde los años setenta y, aun así, sigue fuera de los circuitos más concurridos. Es Torrelaguna, un municipio de algo más de 5.000 habitantes situado a 61 kilómetros de Madrid, en el valle medio del Jarama y junto al límite con Guadalajara, según recoge OK Diario.

Su protección llega por vía de un decreto que el BOE publicó el 23 de enero de 1974, el Decreto 3415/1973, de 21 de diciembre. El texto lleva la firma de Francisco Franco y del entonces ministro de Educación y Ciencia, Julio Rodríguez Martínez. El primer artículo declara Conjunto Histórico-Artístico «la villa de Torrelaguna», con los límites que marcaba un plano anexo al expediente, y el segundo deja su tutela en manos de la Dirección General de Bellas Artes.

La razón aparece explicada unas líneas antes, sin rodeos. Según el decreto, los valores de la villa «deben ser preservados de reformas o innovaciones que pudieran perjudicarlos», y por eso era necesario situarlos bajo la protección del Estado. A partir de entonces, cualquier obra en el recinto delimitado dejaba de ser un asunto privado y pasaba a necesitar el visto bueno de las autoridades de patrimonio.

Deben ser preservados de reformas o innovaciones que pudieran perjudicarlos

La exposición de motivos del documento resume la historia local en pocas líneas. Torrelaguna adquirió su forma actual en la Edad Media, como enclave fortificado sobre el valle del Jarama. En 1085, Alfonso VI la cedió al arzobispo de Toledo por su ayuda en la toma de Alcalá y, en 1390, se separó de la mitra toledana para convertirse en villa real. Después, las murallas sufrieron un golpe definitivo: la guerra de la Independencia acabó con casi todas las fortificaciones. El decreto recuerda que aún se distinguían dos antiguas puertas, una en la plaza de Montalbán y otra llamada del Cristo de Burgos.

Entre los elementos que el BOE cita de forma expresa figuran las casas y palacios blasonados, como el de Juan de Salinas, obra renacentista de la que solo queda la fachada; las viviendas populares con estructura de madera en las calles del Poeta Juan de Mena y del Hospital; la iglesia de Santa María Magdalena, impulsada por el cardenal Cisneros, con el Cristo de la Salud que el papa Alejandro VI regaló a los Reyes Católicos y la tumba del poeta Juan de Mena; y el Ayuntamiento, un edificio castellano con soportales.

El texto del decreto funciona casi como una guía de visita y ayuda a entender qué hace distinta a esta localidad del norte madrileño. Para el viajero que busque una escapada de otoño sin aglomeraciones, Torrelaguna ofrece un recorrido por calles empedradas y arquitectura civil y religiosa que la Administración consideró merecedora de protección hace más de cincuenta años.

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