Torrelodones, el guardián de la Sierra: palacio, atalaya y embalse

Torrelodones combina el Palacio del Canto del Pico, la Atalaya del siglo IX y el Embalse de Los Peñascales en una escapada a menos de 30 km de Madrid.

Cristina Domingo
Cristina Domingo
· 3 min de lectura

Torrelodones combina el Palacio del Canto del Pico, la Atalaya del siglo IX y el Embalse de Los Peñascales. La localidad madrileña se consolida en 2026 como destino de escapada entre la sierra y la capital.

La localidad madrileña de Torrelodones se ha consolidado en 2026 como un destino de escapada que combina patrimonio, naturaleza y gastronomía a menos de 30 kilómetros de la capital. Su ubicación como puerta de entrada a la Sierra de Guadarrama y su conexión por la A-6 permiten al visitante pasar del asfalto al granito en pocos minutos.

Entre los elementos que explican ese carácter propio, según publica noticiasdelvino.com, destacan tres enclaves: el Palacio del Canto del Pico, la Atalaya de origen musulmán y el Embalse de Los Peñascales. A ellos se suma una oferta gastronómica repartida entre el casco urbano y la colonia.

El Palacio del Canto del Pico se levanta en el punto más alto del municipio, por encima de los 1.000 metros de altitud. Construido a principios del siglo XX, el edificio incorpora piezas procedentes de monumentos de distintas partes de España. Desde su entorno se divisan las cumbres de la sierra y los rascacielos de Madrid en un mismo plano. Su estado de conservación ha sido objeto de polémica durante años.

La Atalaya de Torrelodones, torre de vigilancia de los siglos IX y X, dio nombre al municipio («Torre de los Lodones») y forma parte de las fortificaciones mejor conservadas de la antigua Marca Media andalusí. Se alza sobre un cerro granítico y su acceso a los alrededores es libre. La zona rocosa que la rodea atrae a aficionados a la fotografía de naturaleza.

Para quienes buscan agua y sombra, el Embalse de Los Peñascales ofrece una ruta circular apta para ir con niños o mascotas. En 2026 el entorno cuenta con senderos señalizados que conectan con el Monte de Los Peñascales, una zona de encinas y enebros. Es habitual avistar garzas y otras aves acuáticas.

El Casino Gran Madrid, pionero en España, sigue funcionando como motor económico y de ocio del municipio. Además del juego, acoge conciertos, veladas de boxeo y cenas espectáculo.

La oferta gastronómica se divide en dos zonas. En el pueblo abundan los asadores tradicionales con chuletón de buey y carnes a la brasa; en la colonia, cerca de la estación, han proliferado locales de cocina fusión y tabernas modernas. Las pastelerías locales mantienen recetas artesanas.

Para una ruta de senderismo suave, el Camino de la Berzosa permite caminar entre grandes moles de granito y observar fauna autóctona. El acceso a los principales miradores y sendas es libre, aunque conviene consultar la señalización antes de iniciar el recorrido.

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