Buitrago del Lozoya conserva el recinto amurallado íntegro más importante de la Comunidad de Madrid, con más de 800 metros de perímetro, y alberga el Museo Picasso con la colección de Eugenio Arias, el peluquero del pintor.
Buitrago del Lozoya es la única villa de la Comunidad de Madrid que mantiene en pie todo su recinto amurallado, más de 800 metros de perímetro de origen musulmán del siglo XI y reforzado después por los cristianos. El meandro del río Lozoya rodea la muralla y funciona como foso natural. Caminar por el adarve, la parte alta conocida como coracha, permite ver el río desde el mismo puesto que ocupaban los vigilantes medievales.
El conjunto incluye el Castillo de los Mendoza, en un extremo del recinto, de estilo mudéjar y construido en ladrillo y piedra. Fue residencia de una de las familias más poderosas de España y por sus salones pasó Juana la Beltraneja. Tiene siete torres, cada una distinta. El interior se usa ahora para eventos culturales y festivales de música antigua.
En los bajos del Ayuntamiento está el Museo Picasso – Colección Eugenio Arias, según recoge noticiasdelvino.com. Eugenio Arias fue peluquero y amigo de Picasso durante su exilio en Francia. El pintor le regalaba dibujos, cerámicas y grabados después de cada corte de pelo, y Arias decidió que esa colección se quedara en su pueblo natal. Entre las piezas hay una caja de útiles de peluquería pirograbada por Picasso.
La muralla tiene más de 800 metros de perímetro. No es solo un muro de piedra; es una obra de ingeniería militar que nunca pudo ser tomada por la fuerza», señala la información sobre el recinto.
Para ver la silueta completa de la muralla reflejada en el agua hay rutas de senderismo fáciles que recorren la orilla opuesta del Lozoya. El Mirador del Castillo y la senda que bordea el embalse son los dos puntos más habituales para esa vista. Buitrago se encuentra en la Sierra Norte, a poco más de una hora de Madrid capital.
La gastronomía de la zona se apoya en los asados y el chuletón de la sierra, con platos de cuchara como los judiones. Los restaurantes del centro mantienen una relación calidad-precio ajustada y producto de la comarca.
El acceso al recinto amurallado y al castillo es libre, mientras que el Museo Picasso, en la planta baja del Ayuntamiento, abre en horario de oficina municipal. La visita se puede completar en una mañana, con parada en los miradores y comida en el casco histórico.

