Carmen, 47 años, con dos empleos: «No alcanzo los requisitos para alquilar, me planteo volver al pueblo»

Carmen Naranjo, de 47 años, comparte un piso de nueve dormitorios en el centro de Madrid por 480 euros. Con dos empleos, no puede afrontar los 5.000 euros iniciales de un alquiler.

Carlos de la Fuente
Carlos de la Fuente
· 3 min de lectura

Carmen Naranjo, de 47 años, comparte un piso de nueve dormitorios en el centro de Madrid por 480 euros al mes. Pese a tener dos trabajos, no puede afrontar los 5.000 o 6.000 euros iniciales que le exigen para un alquiler convencional.

Carmen Naranjo tiene 47 años y dos empleos, pero no puede alquilar una vivienda por su cuenta en Madrid. Vive en una habitación de un piso de nueve dormitorios en el barrio de Ventura Rodríguez, en el centro de la capital, por la que paga 480 euros al mes. La vivienda tiene un solo baño, una cocina pequeña y casi ningún espacio común, según publica cronista.com.

El problema no es la mensualidad, sino el desembolso inicial. «Yo tendría que dar cuatro meses por adelantado: dos meses al alquiler protegido de la Comunidad de Madrid, el mes de fianza, el mes de entrada... ¿De dónde saco yo 5.000 o 6.000 euros para darlos así porque sí en un mes? Me es imposible», explica Carmen. Aunque pudiera asumir la renta mensual, reunir varios miles de euros de golpe se convierte en una barrera que no puede superar.

Carmen insiste en que su situación no se debe a la falta de empleo, sino a las condiciones económicas que le exigen para alquilar. «No tengo opción a alquiler, ni siquiera un loft pequeño, no alcanzo los requisitos que me piden», señala. El principal obstáculo es el desembolso inicial que hay que afrontar de una sola vez.

La convivencia con otras ocho personas de distintas nacionalidades tampoco es sencilla a su edad. «Cuando tienes un enfrentamiento en el piso o discutes con alguien, te entran ganas de marcharte», reconoce. El problema, admite, es qué hacer después.

Su alternativa sería regresar al pueblo de sus padres, en Ciudad Real, pero eso implicaría dejar los dos empleos que tiene en Madrid y empezar casi de cero. «Luego pienso en qué hago yo en el pueblo», admite. «Me planteo irme a vivir al pueblo con mis padres y que me mantengan, o buscarme la vida allí», confesó en televisión.

Buscar vivienda lejos del centro tampoco le ha dado mejores opciones. Ha mirado habitaciones en municipios del sur como Leganés o Getafe, pero los precios siguen siendo altos. «He mirado en Leganés y Getafe y me piden 450 euros por la habitación», señala. La diferencia con los 480 que paga en el centro es tan pequeña que no le compensa el desplazamiento diario. «Prefiero vivir en el centro y ahorrarme una hora de transporte público, aunque me tenga que privar de algunas cosas», explica.

El caso de Carmen refleja una situación cada vez más habitual en Madrid entre quienes, pese a tener ingresos regulares, no consiguen acceder a un alquiler convencional. El mercado de la vivienda en la capital y su área metropolitana mantiene precios que obligan a muchos trabajadores a compartir piso o a desplazarse a municipios cercanos, donde las habitaciones se ofertan por importes similares a los del centro.

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