El Maderfaker, histórico club de funk y soul de Malasaña, ha cerrado definitivamente. Su fundador, Rogelio Vega, anuncia una fiesta de despedida el 17 de octubre en la Sala Villanos.
El Maderfaker, uno de los locales más emblemáticos de la música negra en Madrid, ha cerrado sus puertas en el barrio de Malasaña después de tres décadas de actividad. Su fundador, Rogelio Vega, de 55 años, tomó la decisión definitiva y asegura que el adiós le ha generado una mezcla de tristeza y gratitud.
Vega abrió el local en 1996, cuando tenía 25 años, tras una temporada en un chiringuito en una playa de Huelva. Durante los tres primeros años, el bar sonó a rock, pero un amigo lo llevó a las sesiones de jazz del Café Berlín, en la calle Jacometrezo. Allí se empapó de soul y funk, y en 1999, ya como único dueño, cambió la programación musical. «A la gente le encantó y dije: ya está», recuerda en conversación telefónica.
El local se convirtió en un punto de encuentro para los amantes de la música afroamericana, y de su alianza con la revista Enlace Funk nació el festival Madrid Es Negro, que se celebró durante diez años hasta que la pandemia y la falta de patrocinadores lo acabaron en 2020. Miguel Ángel Sutil, director de la revista, explica que la escena madrileña vivió su auge entre 2005 y 2015, con salas como El Junco, Bogui Jazz, Marula o la sala Tempo.
Vega achaca el cierre a varios factores. Por un lado, el cansancio físico: «Cada vez me costaba más. Ahora vivo en la sierra, el ciclo de vida normal es por la mañana. Eso va pesando más». Por otro, los cambios en el barrio: «Creo que cada vez de los centros de las ciudades, y sobre todo también Malasaña, cada vez se va expulsando más al ciudadano. Por ciertas políticas del suelo, de alquileres, suben el precio de los locales y de las viviendas un montón. Eso expulsa a la gente, que tiene que ir a las afueras. Las ciudades están quedando un poco más para el turismo. Se van convirtiendo en pequeños parques temáticos». Esa transformación, dice, ha reducido la afluencia y los beneficios en los últimos años.
Pese a todo, Vega asegura que no ha tenido problemas con la propiedad y que sin su apoyo tras la pandemia no habría sobrevivido. Ahora, la despedida será el 17 de octubre en la Sala Villanos. «Me siento muy arropado por toda la gente, que me está diciendo cosas muy bonitas en redes sociales, que me llama por teléfono para decirme que el Maderfaker no era un simple bar, sino que era un punto de encuentro, un sitio donde poder escuchar la música que les apasionaba, bailar, conocer gente. Era un sitio donde había mucha verdad», afirma.
Para Sutil, la salud creativa de la música negra en Madrid sigue siendo excelente, aunque los hábitos de consumo nocturno han cambiado. «Actualmente puedes tener una persona que en su playlist tiene desde La Plazuela, Iron Maiden o Kase.O hasta el último grupo de funky soul», señala. Vega añade: «La gente ahora gasta un poquito menos. Y el público está menos fidelizado. Va de un local a otro».

